En las maderas barnizadas del Lincoln Center, el silencio previo a la primera nota ya no solo huele a resina y linóleo, sino que ahora huele a cuero italiano, seda drapeada y la inconfundible audacia de la juventud. Una nueva generación de prodigios de The Juilliard School y la Filarmónica de Nueva York está redefiniendo el código de vestimenta …









