
REVOLUCIÓN EN EL PALAIS DE TOKYO CON POMELLATO CONQUISTANDO PARÍS POR PRIMERA VEZ
El idilio entre la alta joyería italiana y la capital de la moda escribe este verano un capítulo histórico, ya que del 24 de junio al 20 de julio de 2026, la icónica casa milanesa Pomellato aterriza en París con su primera gran exposición retrospectiva: Le Joaillier Révolutionnaire (El joyero revolucionario).
El escenario elegido no podría ser más idóneo. El Palais de Tokyo, epicentro del arte contemporáneo y la vanguardia rebelde, abre sus puertas para albergar casi seis décadas de audacia, color y artesanía con sello milanés. Bajo la meticulosa curaduría de Alba Cappellieri (directora de Diseño de Joyas en el Politécnico de Milán), la muestra propone un viaje inmersivo gratuito —bajo reserva previa— que promete sacudir los códigos convencionales de la joyería fina.
Fundada en el efervescente Milán de 1967, Pomellato nació en un momento de profundas transformaciones sociales. Mientras la alta costura tradicional daba paso al dinamismo del prêt-à-porter, la firma italiana se atrevió a hacer lo mismo con las joyas: bajarlas de las cajas fuertes y adaptarlas al día a día de una mujer moderna, independiente y dueña de su propio destino.
La exposición se estructura a través de cinco ejes temáticos que definen el legado de la marca:
Estilo: Un recorrido por los volúmenes escultóricos y las siluetas sinuosas tan propias del diseño milanés, plasmado en piezas históricas desde la década de 1970 hasta las colecciones más recientes como Pentagoni.
Artesanía (Maestría en Oro): Las famosas cadenas de Pomellato (Gourmette, Boule, Catene o Iconica) demuestran cómo un elemento puramente funcional puede transformarse en la máxima declaración de intenciones del diseño contemporáneo.
Color (Gemas Libres): La firma desafió la antigua jerarquía que supeditaba todo al diamante tradicional. A través de la filosofía de las “Free Gems”, las combinaciones inesperadas de gemas de colores vivos y cortes poco convencionales (Nudo, Bisanzio) se convirtieron en un lenguaje pictórico propio.
Imagen: Una de las grandes sorpresas de la muestra es su potente diálogo con la fotografía de moda. Mucho antes de que fuera la norma en el sector, Pomellato colaboró con leyendas de la cámara para plasmar su visión del lujo.
Mujeres: El hilo conductor indiscutible. Desde su origen, Pomellato diseñó para que las mujeres se compraran joyas a sí mismas, una filosofía que hoy continúa viva mediante la plataforma global Pomellato for Women en favor de la igualdad de género.
DIÁLOGO VISUAL: ORO Y ALTA FOTOGRAFÍA

La exposición no se limita a mostrar piezas en vitrinas, sino que entabla una conversación visual de primer nivel con obras de algunos de los fotógrafos más influyentes del último siglo.
Los asistentes podrán disfrutar de las evocadoras campañas en blanco y negro de Helmut Newton de los años 80, que proyectaban a una mujer sensual y rotundamente segura de sí misma. Asimismo, se exhiben trabajos icónicos de Gian Paolo Barbieri —que capturó como nadie la energía pop de los 70— junto a retratos e imágenes firmadas por Herb Ritts, Lord Snowdon, Albert Watson y Michel Comte.
El broche de oro: Como antesala a la apertura al público, la Maison aprovechará la semana previa para presentar en privado su nueva y esperadísima colección de Alta Joyería para 2026, bautizada como Pomellato Stile Libero.
GUÍA PRÁCTICA PARA EL VISITANTE
Así es que si vas a estar en París durante este mes de celebración del diseño, aquí tienes los detalles indispensables para no quedarte fuera:
- Fechas: Del 24 de junio al 20 de julio de 2026.
- Lugar: Palais de Tokyo (13 Av. du Président Wilson, 75116 París).
- Acceso: Entrada gratuita, pero requiere reserva obligatoria anticipada a través de la plataforma web oficial de Pomellato.
- Horarios:
- Lunes, miércoles, viernes, sábados y domingos: 12:00 h a 22:00 h.
- Jueves (horario nocturno especial): 12:00 h a 00:00 h.
- Martes: Cerrado.

Le Joaillier Révolutionnaire no es solo una retrospectiva de joyería; es el testimonio de cómo una firma entendió que el verdadero valor de una alhaja no reside en el estatus social que aparenta, sino en la libertad e individualidad de la mujer que decide llevarla.
